Hasta Mañana

Que alegres al reencontrarnos y ver cómo tus ojitos sonreían. Tomaste nuestra cara entre tus manos, cálidas, amorosas y suaves, nos regalaste un abrazo.

Había sido una semana con altibajos, pensaba que no dolería, pero sí que duele. El próximo miércoles también dolerá, pasearemos y comeremos juntas, espero que nos volvamos a reir.

Me encantó verte alegre, habladora con frases que solo tú puedes armar con sentido, pero no importa, Iria y yo éramos, una vez más, dos abnegadas oyentes tocadas por la alegría del reencuentro.

Amor sentir tu mirada es un robo maravilloso al Alzheimer, me gusta cuando me reconoces y lo haces, me miraste como solo tú sabes hacerlo.

Llegó el momento del regreso, nos azotó el frío, la lluvia y el viento, y en el fondo temía que la magia nos la arrancase el viento helado de abril, lo hizo. Tus ojos y tu mirada se alejaron con cada ráfaga mientras Iria luchaba con el paraguas como si se tratara de un potrillo con ganas locas de trotar. Nos reímos, tu ya no, pero no importa, volveremos a robarle momentos al Alzheimer para perdemos en nuestra mirada y volver a lanzar cometas de colores al viento.

Por un momento volví a repensar en aquellos atardeceres en el Faro de Corrubedo, creo que el azote frío del viento y la lluvia ayudó, mientras cogía tu mano enfundada en el guante intentaba que mantuvieras el calor, fue un paseo. Empapadas por la lluvia imposible de frenar, nos dijimos hasta mañana.

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