Ahora ya sola

Me atropelló, pasó sin más. Necesitaba estar y al mismo tiempo poder correr. Caminar con sigilo y brusquedad. Reconocí mi vacío en su mirada vacía también. Entonces fué. Ahora aferro trozos pequeños de nuestra inmensidad. Adoro esos besos lentos, suaves, que parece que roba al olvido. Para de pronto volver a caminar. Vacío el espacio …

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